Un maestro de Reiki es una persona común y corriente. Mientras se bebe en una cafetería o se camina por la calle, podríamos tener contacto visual o verbal con algún maestro de Reiki sin darnos cuenta, pues no se destaca por llevar una vestimenta en particular o llamar la atención con algún accesorio o imagen a lo largo de su día normal.

Lo que sí es común, es que se le vea con ropa muy cómoda y sin ningún tipo de accesorio metálico cuando realiza sesiones. Pues desea que la energía tenga un camino fluido sin ningún tipo de obstáculo.

«Un maestro de Reiki siempre comparte su conocimiento sin reservarse alguna información».

Estas personas se convirtieron en maestros con base a su experiencia, dedicación y buena aplicación del método, no con cursos, exámenes o títulos. Así que sencillamente, es algo a lo que todos podríamos aspirar. Simplemente debemos estar dispuestos a integrarnos y fusionarnos con la energía del universo, alcanzar un equilibrio y tener la voluntad para ofrecer nuestra ayuda a otros, aunque esto último es alcanzado sin esfuerzo una vez involucrados en el mundo del Reiki, que por naturaleza busca el bienestar global.

Para un maestro Reiki, el amor es la energía sanadora que nos ayudará a canalizar la energía de una forma correcta, de manera que se convierta en algo positivo para nuestro cuerpo, mente y espíritu. Un maestro es también conocido como guía, pero no debe ser confundido con gurú o guía espiritual.

Cuando un maestro o guía enseña el primer nivel de Reiki a un aprendiz, lo inicia en el cambio a nivel físico, pues el cuerpo es el recipiente del espíritu. El maestro se encarga de limpiar los canales de energía para que estos tengan la pureza necesaria para transmitirla hacia otra persona.

En el segundo nivel se añade el símbolo mental-emocional que une la energía vital con la energía del agua, lo que produce cambios en la manera de ver y sentir la vida.

Por último, en el tercer nivel ya se puede ser un maestro Reiki con capacidad para iniciar a otros.

Un maestro de Reiki siempre comparte su conocimiento sin reservarse alguna información para conservar su estatus o reconocimiento personal. No critica ni juzga a quien le pide ayuda para algún problema, sino que aconseja, apoya y enseña a sanar. En pocas palabras, un maestro Reiki ayuda a cambiar vidas.

A pesar de esa gran responsabilidad, un maestro no se siente superior al resto de las personas. Cuando encuentra la verdadera esencia de que todos somos seres llenos de energía que algún día retornaremos a la fuente de donde vinimos, el egoísmo, el materialismo y la soberbia, no caben en sus pensamientos ni en su forma de ver la vida.

Todo esto no significa que ser maestro de Reiki es sinónimo de alcanzar la perfección, puesto que es imposible renunciar a la condición humana de ser imperfectos por naturaleza y nunca terminar de aprender; pero lo que sí puede obtener, es la paz mental y el bienestar integral que convierte a los humanos en energías positivas, felices y motivadas por ser mejores cada día.

El Reiki llegó para facilitar la vida de todos mediante un método sencillo. Existen cursos muy costosos o muy arduos donde no cualquiera tiene el dinero, el tiempo y el talento para lograr los objetivos. Aquí no se necesita tener un alto poder adquisitivo; tampoco un alto nivel de concentración mental, hipnosis profunda o un doctorado para comenzar a sanar. Esta técnica nos enriquecerá como personas y nos traerá la paz que erróneamente hemos buscado por otros lados sin obtener resultados.