Primeramente, es importante entender que el Reiki no se trata de una religión o de un grupo selecto con personas de particulares creencias, gustos, preferencias o que formen parte de un cierto sector poblacional. También debe quedar muy claro que esta técnica japonesa no es representada por un líder de estatus inalcanzable donde solo unos cuántos pueden ser candidatos a alcanzar un máximo nivel.

Para el Reiki todos somos iguales, pues la base de todo es la energía universal. Nadie es superior a otro y nadie tiene más privilegios u oportunidades que los demás. La sanación integral es el único y firme objetivo que se desea alcanzar, lo que incluye el aspecto físico, mental, emocional y espiritual.

Existe la posibilidad de aprender Reiki desde la comodidad del hogar mediante guías completas.

Lo primero que necesita un principiante de Reiki para adentrarse al método es purificar sus canales de energía mediante sesiones donde se trabajará con sus siete puntos o chakras que pueden estar bloqueados por diferentes motivos. Una preocupación, un malestar, una angustia, un resentimiento, enfermedades o cualquier otra cosa que esté interfiriendo con la paz, debe ser erradicado con Reiki.

Si usted desea comenzar no es necesario acudir a una sesión para realizar esto. Existe la posibilidad de aprender Reiki desde la comodidad del hogar mediante guías completas que paso a paso irán explicando con claridad lo que se debe hacer. No es complicado ni se requieren conocimientos previos, solo hay que tener disposición para aprender y dejar que la energía fluya en el entorno.

Se recomienda como inicio hacer una rutina todos los días en total tranquilidad. Pero si las circunstancias no lo permiten, conforme se vayan acumulando horas de práctica será posible tener sesiones se Reiki con ruido externo. El cuerpo y la mente se sumergen en un estado tan puro de tranquilidad y autocontrol, que no es necesario encontrar un espacio totalmente silencioso. Así que no debe haber problema si se habita en un lugar de mucha actividad o en medio de la ciudad.

La enseñanza del Reiki se divide en tres grados o niveles, así que la duración de los cursos es muy flexible, pues cada persona va a su propio ritmo. Solamente se requieren entre 12 y 18 horas en promedio para aprender el primer nivel, algo muy sencillo de lograr, pero el perfeccionamiento de los movimientos y posiciones depende de cada individuo. Se recomienda no tener prisa al momento de practicar. La ejecución frecuente de los ejercicios y la preparación paulatina brindarán los resultados de sanación que se esperan.

La iniciación de Reiki nivel uno, puede producir varios efectos como la armonización y apertura del chakra del corazón, el ajuste del chakra de la garganta, la activación del Tercer ojo, la apertura del chakra de la corona para dar paso a la energía universal y la reactivación de los dos chakras menores ubicados en las manos, zona por donde se expulsa la energía.

Una vez que la persona observe que su primer nivel está logrado y que ya domina a la perfección las técnicas que lo conforman, ya está lista para iniciar su segundo nivel de Reiki, donde se emplea la curación a distancia; es decir, la persona aprende a reemplazar el contacto cuerpo a cuerpo por una conexión mental cuando resulta imposible tocar físicamente.

Aprender Reiki no es un ejercicio intelectual, sino que se desarrolla meramente con la práctica. Toda la familia puede aprender Reiki para sanarse personalmente, o mejor aún, mútuamente, al mismo tiempo que sea crea una cultura de bienestar y fuertes vínculos que mejoran la unión. Los hábitos de vida saludable también pueden verse reflejados en cada miembro de la familia al elegir actividades más sanas o mostrar conductas más acertadas.